Ignoro el título y el autor

El consejo que te doy
lo aprendí para mi daño
el día que me hice viejo
por culpa de un desengaño

Si quieres a una mujer
quiérela de tal manera
que la dejes de querer
antes que ella no te quiera.

Porque en esto del amor
sucede lo que al reñir
es nesesario matar
o es necesario morir.

Y el que no es tonto,
cuando del caso se trata,
al puñal con que se muere, prefiere
el puñal con que se mata.

Porque al que mata lo encierran
pero lo indultan después.
Pero al que matan lo entierran,
ya ves!

El consejo que te di
lo aprendí para mi daño
el día que me hice viejo
por culpa de un desengaño


MARGOT
Celedonio Esteban Flores

Desde lejos se te embroca, pelandruna abacanada
que naciste en la miseria de un cuartucho de arrabal.
Porque hay algo que te vende, yo no se si es la mirada,
la manera de sentarte, de charlar o estar parada.
O es el cuerpo acostumbrado a las pilchas de percal.

Ese cuerpo que hoy te marca los compases tentadores
del canyengue de algún tango en los brazos de algún gil.
Mientras triunfa tu silueta y tu traje de colores
entre risas y piropos de muchachos seguidores,
entre el humo de los puros y el champán de Armenonville.

Son macanas!. No fue un guapo haragán y prepotente
ni un cafishio veterano el que al vicio te largo.
Vos rodaste por tu culpa y no fue inocentemente
desde el día que un magnate de yuguillo te afiló.

Yo me acuerdo!. No tenías casi nada que ponerte.
Hoy usás ajuar de seda con rositas rococó.
Me revienta tu presencia!. Pagaría por no verte!
Si hasta te has cambiado el nombre,como ha cambiado mi suerte.
Ya no sos mi Margarita, ahora te llaman Margot.

Hoy te vas con los otarios, a pasarla de bacana
a un lujoso reservado del Pettit o del Julien.
Y tu vieja, pobre vieja! lava toda la semana
pa' poder parar la olla con  pobreza franciscana
en un triste conventillo alumbrao a querosén.


Mano a Mano
Celedonio Esteban Flores

Rechiflao en mi tristeza, hoy te evoco y veo que has sido
en pobre vida paria solo una buena mujer.
Tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente, y yo se que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.

Se dió el juego de remanye, cuando vos pobre percanta
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión.
Hoy sos toda una bacana, la vida te rie y canta.
Los morlacos del otario los tiras a la marchanta,
como juega el gato maula con el mísero ratón.

Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones.
Te engrupieron los otarios, las amigas y el gavión.
La milonga entre magnates, con sus locas tentaciones,
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones,
Se te ha clavado muy hondo en tu pobre corazón.

Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado,
no me importa lo que has hecho, lo que hacés o lo que harás.
Los favores recibidos creo habértelos pagado
y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado
en la cuenta del otario que tenés, se la cargás.

Mientras tanto que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga lista de riquezas y placer.
Que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos,
que te abrás de la parada con cafishios milongueros
y que digan los muchachos: es un buena mujer.

Y mañana cuando seas descolado mueble viejo
y no tengas esperanza en tu pobre corazón,
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo,
pa' ayudarte en lo que pueda, cuando llegue la ocasión.


La Última
Luis Camilloni
 

Ya no puedo equivocarme, sos la útima en mi vida
Y es la última moneda que me queda por jugar.
Si no gano tu cariño, la daré por bien perdida,
ya que nunca más la vida me permitirá ganar.

Te confieso, deslumbrado, que no esperaba tal cosa,
pues van luciendo mis sienes pinceladas de marfil.
Ya mi patio abandonado no soñaba con la rosa,
y se realizó el milagro con la última de Abril.

Sos la útima y espero que me traigas la ternura,
la que en tantas he buscado y que no pude encontrar.
Ya no quiero pasionismo, amoríos ni aventuras.
Yo te quiero compañera para ayudarme a luchar.

No me importa tu pasado, no soy quien para juzgarte.
Porque anduve a los sopapos con la vida yo también.
Pero además hay un motivo para querete y cuidarte,
se adivina con mirarte que no te han querido bien.

Fue por eso que te dije, ya no puedo equivocarme.
Sos la última que viene a perfumar mi rincón.
Y esas gotas de rocío, que no te dejan mirarme,
me están diciendo a las claras que alcancé tu corazón.

Pero si acaso la vida me acomoda el cachetazo,
con el que siempre anda amagando para vereme fracasar,
no podré sobreponerme a este último fracaso
y seré como un grillo muerto al pie de tu rosal.